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Desde la invención de la agricultura, que dio origen a la civilización tal cual hoy la conocemos, el ser humano ha interactuado, con la madre naturaleza, seleccionando y mejorando tanto vegetales como animales, con la finalidad de proveerse los alimentos necesarios para vivir en un ambiente determinado.
Sin duda, además de su valor alimenticio por sí mismo, y dadas las formas de intercambio de servicios que las sociedades establecieron luego, los productos agropecuarios poseen un valor comercial. Dicho valor comercial, unido a su costo de producción, da como resultado, al momento de la planificación del trabajo en el campo, si tal o cual producto es o será de rentabilidad adecuada para el mantenimiento y crecimiento de la empresa agropecuaria.
En el caso del Sorgo Granífero suele suceder que, al momento de estudiar su posible rentabilidad, solamente se considere su precio actual y posible a futuro. Procediendo de esa manera, es bien probable que siempre quede en desventaja con relación a los otros granos, principalmente con respecto al cultivo del maíz dado que históricamente, en Argentina, ha mostrado un precio, en promedio, inferior al 20% de este último cereal. Se sabe que, esta diferencia, está dada fundamentalmente porque ofrecemos al mercado local e internacional, mayormente, sorgos con taninos condensados (los llamados marrones), los cuales tienen un valor nutritivo inferior a los sorgos sin taninos condensados y al del maíz. Dicha disminución del valor nutritivo también depende del estado en que se ofrece el grano al momento de la entrega. Por lo general, el grano de sorgo cosechado no es conservado apropiadamente, quedando expuesto a las condiciones ambientales sin protección adecuada hasta su comercialización, con lo cual se produce un deterioro del grano que disminuye así, aún más, su valor como alimento. Dicho sea de paso, este último inconveniente puede ser solucionado, en la actualidad, a través de los silobolsas plásticos que han dado excelentes resultados.
Importante es ver que, Argentina, es uno de los tres países exportadores de Sorgo Granífero, junto con Estados Unidos de Norteamérica y Australia. El único de los tres, que produce sorgos con taninos condensados es Argentina, los otros dos sólo cultivan sorgos rojos y blancos sin taninos. Y asimismo tanto en EE.UU. como en Australia el precio de los granos de Sorgo es similar al del Maíz.
De lo hasta aquí expuesto, se deduce fácilmente que para mejorar la rentabilidad del Sorgo Granífero simplemente hay que comenzar a estimular el cultivo de los sorgos rojos y blancos sin taninos condensados, y asimismo enfatizar el buen manejo del cultivo para obtener los mejores rendimientos, incluyendo las recomendaciones necesarias para conservar los mismos con la calidad comercial requerida tanto a nivel local como en el internacional.
Tanto por sus condiciones naturales, como las derivadas del buen uso de su grano, el Sorgo Granífero ofrece al productor argentino una serie de cualidades positivas para el suelo donde lo cultiva como para la economía de su propia empresa.
Dada la expansión actual del cultivo de la soja, y ante la necesidad de la rotación necesaria para mantener la estructura y la fertilidad, en definitiva, la rica vida de los suelos argentinos, el sorgo es la gramínea ideal para tal fin.
Es un cultivo bien simple y seguro. Realizando la siembra lo más temprano posible, utilizando los herbicidas apropiados y la fertilización dirigida, es posible llegar a la cosecha sin tener que realizar labor o inversión alguna posteriormente a la mencionada siembra, y llegar a obtener significativos rendimientos.
Por sus características propias de adaptación a las áreas de escaso régimen de lluvias (con un mínimo de 250 mm, durante el lapso en que se lo cultiva, puede producir granos), con un sistema radical profundo, que ayuda a recuperar la estructura de los suelos, y el volumen generoso de materia orgánica que produce, el sorgo granífero es el cultivo ideal para iniciar los sistemas de producción en siembra directa, y asimismo debe ser considerado como partícipe obligado en la rotación de todo suelo que se desee mantener en buenas condiciones de fertilidad.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, sabiendo que es una ventaja que los sorgos existentes en el mercado no son OGM (de hecho, por la existencia del Sorgo de Alepo en el ambiente, no se le pueden incorporar tolerancias a herbicidas, como el glifosato u otros, al Sorgo Granífero) los programas de mejoramiento están dirigidos a crear híbridos cada vez más rendidores y con las características buscadas y necesarias para satisfacer la alimentación animal y humana, incluyendo también la demanda de la industria, extrusado mediante, en la elaboración de papel para escritura, corrugados y otros.
Los híbridos deseados son los rojos y blancos (ambos sin taninos condensados) de planta color canela (es decir de color similar a la planta del maíz) y que son así perfectos reemplazantes del maíz en la alimentación de aves (pueden alimentarse los pollos parrilleros, y otros, exclusivamente con este tipo de sorgos), porcinos y vacunos para carne o leche.
Los sorgos blancos amén de todos los usos anteriores están siendo utilizados en la elaboración de galletitas, chacinados y otros productos, incluidas bebidas de consumo humano, que permiten ampliar satisfactoriamente el mercado de este grano.
A través del mejoramiento tradicional (como hemos expresado no estamos usando la transgénesis) hemos incorporado la tolerancia necesaria a las enfermedades foliares comunes, de manera que el productor no tiene necesidad de utilizar ningún tipo de fungicidas en este cultivo.
En lo relacionado a plagas animales, se continúa incorporando la tolerancia al Pulgón Verde de los Cereales (el cual siempre aparecerá en el envés de las hojas a diferencia del Pulgón del Maíz que, no dañando al Sorgo, se encuentra siempre en el cogollo de planta) plaga que puede llegar a ser limitante, y necesario su control, con insecticidas, llegado el caso de una generalización en el lote en condiciones extremas de estrés hídrico.
Si bien se sigue trabajando en la obtención de híbridos tolerantes a la Mosquita del Sorgo (Stenodiplosis sorghicola), últimamente no ha sido necesario su control químico, sobretodo en siembras de primera, en la gran zona agrícola argentina por no encontrarse en cantidad suficiente en el ambiente como para causar daño económico (una mosquita por panoja al inicio de floración).
Como conclusión, considerando las posibilidades de su uso en la alimentación, su participación en lo referente a la conservación y creación de los suelos, y su simplicidad en el manejo de su cultivo, sobre todo en el sistema convencional como en el de Siembra Directa, el sorgo granífero por todo esto es rentable y debe ser tomado en cuenta toda vez que se planifica la Agricultura Sustentable de Alta Producción en la Argentina.
Fuente: Ing. Agr. Alberto Luis Chessa
chessaa@waycom.com.arr
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